Para aumentar la competitividad y mejorar los resultados empresariales en el escenario de crisis generado por la pandemia del Covid-19, las empresas necesitan comprometerse con las demandas actuales y afrontarlas de la mejor manera posible.
Por ello, muchas empresas están en procesos de rediseño y reestructuración de sus negocios, innovando y asumiendo riesgos creando una cultura de aprendizaje continuo que asegure el progreso en todos los aspectos.
Los periodos de crisis siempre pueden impulsar mejoras significativas en las organizaciones, siempre que cuenten con un buen sistema de gestión que las lleve al éxito. Y cuando se trata de supervivencia y desarrollo en tiempos de crisis, la filosofía de gestión más adecuada es Lean, ya que implementa el «pensamiento Lean» en todas las áreas y procesos de la organización.
Fue a través de esta filosofía que muchas empresas lograron transformar momentos difíciles en oportunidades, reinventándose y adoptando prácticas alineadas al nuevo escenario.
La filosofía Lean es un término acuñado para representar la filosofía de mejora continua que contribuyó a optimizar el sistema de producción de Toyota en Japón tras la Segunda Guerra Mundial. El enfoque de la filosofía Lean en la automatización y la reducción de pérdidas y desperdicios fue uno de los factores clave que ayudaron a Toyota a convertirse en una de las mayores empresas del mundo a finales del siglo XX.
Este enfoque de gestión busca optimizar los recursos y reducir cualquier desperdicio que no aporte valor al producto o servicio ofrecido al consumidor final. De esta forma, se optimizan al máximo el tiempo, la mano de obra, los procesos y los gastos para ofrecer valor al cliente, que es el eje central de toda la estrategia de este sistema de gestión.
El pensamiento Lean busca maneras de mejorar el trabajo realizado, resolver problemas y asignar y desarrollar el talento humano para que participe de la mejor manera en este proceso. Este cambio no se limita al ámbito técnico, sino que impregna todas las áreas y promueve una transformación de la mentalidad en toda la organización, poniendo en práctica la eliminación de desperdicios en todas las etapas de los procesos y el aprendizaje continuo de forma sistemática para la resolución de problemas.
El sistema Lean se centra en promover mejoras en la entrega de valor y el flujo operativo, aspectos que requieren atención total y mejora continua. Esto se logra mediante herramientas y métodos "lean" que forman parte de esta cultura de aprendizaje y desarrollo continuos. Para ello, esta filosofía se basa en cinco principios:
Es importante identificar los aspectos del producto o servicio que aportan valor desde la perspectiva del cliente. El valor se determina por la combinación ideal entre lo que los clientes desean y lo que la empresa ofrece.
En este punto, es necesario romper con la norma e ir más allá, incluso identificando necesidades que los clientes desconocen. Tener un sólido "porqué" para ofrecer un producto que satisfaga las necesidades del cliente es una forma de maximizar esta entrega de valor.
Se trata de observar y analizar las etapas del proceso para sugerir alternativas para alcanzar el objetivo final.
Este principio propone una reorganización de los procesos para hacerlos más fluidos y sin interrupciones. El objetivo es optimizar los procesos de producción mediante un flujo continuo, con el fin de atender al cliente con rapidez.
Para ello es necesario reorganizar y/o reducir algunos pasos del proceso, esfuerzos, tiempos y costes innecesarios.
Según este principio, la demanda debe controlarse y optimizarse, es decir, debe centrarse únicamente en lo que el cliente solicita y eliminar el exceso y el desperdicio. Esto garantiza que no haya desperdicios en el almacenamiento o depósito de productos. El reabastecimiento se realiza en función del consumo del cliente, que "jala" el producto cuando lo necesita.
Por ejemplo, en el desarrollo de software ágil, la producción pull se representa mediante el backlog priorizado por el Product Owner, quien define las historias (requisitos) más relevantes que el equipo de desarrollo debe "jalar". Recomendamos leer nuestro artículo sobre Scrum para comprender mejor este tema.
Significa esforzarse siempre por la mejora continua de todas las partes involucradas en los procesos para que se genere valor sin excesos ni desperdicios. Siguiendo este principio, todo el trabajo de optimización es continuo, ya que el objetivo es siempre alcanzar la perfección. Esto aumenta el compromiso y el deseo de mejorar constantemente y ofrecer más.
La crisis provocada por la pandemia de COVID-19 ha desestabilizado la economía mundial, generando profundos impactos en todas las estructuras sociales. Sin embargo, como ocurrió con Toyota durante la Segunda Guerra Mundial, es posible crear oportunidades mediante nuevas estrategias y modelos de gestión que, en lugar de centrarse en las dificultades, se centren en la evolución y el aprendizaje.
Estos nuevos estándares se ajustan mediante la aplicación de los principios del pensamiento Lean y la incorporación de su cultura. Por lo tanto, la labor de establecer valor, reducir recursos (tiempo, personal y costes), identificar fallos, corregir desviaciones, mejorar la logística y buscar la perfección son herramientas esenciales para ayudar a una empresa a superar momentos difíciles.
De esta forma, con el lema “eliminar desperdicios” permeando toda la cultura y operaciones organizacionales, la empresa puede experimentar las siguientes mejoras:
La filosofía Lean es una solución vital en tiempos de crisis. Aplicar sus principios promete una serie de beneficios que van más allá de la supervivencia en tiempos difíciles.
Se trata de una reestructuración del pensamiento que puede revolucionar el desempeño y la existencia de una organización, fortaleciendo cada vez más sus pasos hacia el progreso.
Sin embargo, como todo cambio es doloroso, requiere mucha planificación, buen análisis de las dificultades y mejoras, buena formación y colaboración en equipo, amplia visión de negocio y claridad de valor.
Esto facilita responder a las preguntas "¿Qué está obstaculizando los procesos?", "¿Qué se puede mejorar en el flujo del proceso y las estrategias?", "¿Qué excesos/desperdicios deben minimizarse? ¿Cómo?", "¿Qué valores pretendemos generar? ¿Para quién?", "¿Quién realizará las actividades? ¿Cómo?".
Las respuestas a estas preguntas determinarán el éxito de su transición hacia lo nuevo. ¿Le interesa saber más? Le invitamos a explorar nuestros programas de capacitación interna y a trazar su camino hacia la implementación de la filosofía Lean en su empresa.
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